Magnetometría Aérea con Sensys R1: Detección de inchancables en minería

enero 20, 2026 7 minutos de lectura

 

Magnetometría Aérea con Sensys MagDrone R1: Experiencia en detección de inchancables en minería

Lo que antes tomaba días de caminatas complejas y logística pesada, hoy se resuelve en horas y con mayor seguridad. Analizamos cómo la integración de sensores en drones ha cambiado las reglas del juego para la Magnetometría, el GPR, Batimetría y muchísimos otros sensores

 

LOS DÍAS DE LA MOCHILA Y LA ESTACA

Durante décadas, la exploración geofísica fue sinónimo de una dura prueba de resistencia física. Quienes llevan años en la industria recuerdan bien la dinámica: extensas caminatas cargando pesadas mochilas con baterías y consolas, arrastrando antenas de GPR por terrenos irregulares o sosteniendo magnetómetros mientras se luchaba por mantener el equilibrio en pendientes peligrosas y arriesgando la seguridad del operador.

Imagen 1.Magnetómetro terrestre.


La toma de datos no solo era lenta y físicamente agotadora, sino que a menudo estaba limitada por la geografía. ¿Un pantano, una zona de relaves inestables o un acantilado? Simplemente eran zonas ciegas o riesgos inaceptables para el operador. En el caso de la batimetría (ecosonda), la logística de movilizar botes tripulados para medir la profundidad de lagunas industriales o tranques añadía otra capa de complejidad y coste.

Los sensores siempre fueron potentes y han existido desde hace muchísimos años, pero el vehículo de transporte, o sea el operador, era el condicionante.

 

SENSORES QUE APRENDIERON A VOLAR

La llegada de los drones prometía mucho, pero al principio faltaba el eslabón clave: la integración profesional. No bastaba con "colgar" un sensor bajo un dron; se necesitaba precisión, sincronización de datos y seguridad.

Pero el avance de la tecnología ha sido exponencial. Este avance ha permitido miniaturizar los equipos sin sacrificar su potencia, permitiendo que lo que antes requería un equipo de personas, ahora pueda despegar verticalmente y utilizarse de forma autónoma y segura.

 

LA SOLUCIÓN ACTUAL: POTENCIA MAXIMIZADA GRACIAS A SPH ENGINEERING

En Geocom, no solo hemos visto esta transición tecnológica, la hemos impulsado. Entendemos que el futuro de la exploración y el mantenimiento minero no está en hacer caminar a la gente más rápido, sino en usar los recursos de manera inteligente y eficaz.
Gracias a nuestra alianza estratégica y al uso de las tecnologías de SPH Engineering, hemos logrado integrar los sensores geofísicos más robustos del mercado en plataformas de drones (UAS), derribando las barreras que el terreno nos imponía.

 

MAGNETOMETRÍA AÉREA:Detectamos anomalías magnéticas y metales enterrados (o "inchancables") volando a baja altura, cubriendo hectáreas en minutos en lugar de días, con magnetómetros de alta sensibilidad que ya no dependen del paso del operador. También pueden ser usados en vuelos más altos para prospección minera, por ejemplo.

GPR (GEORADAR) AEROTRANSPORTADO: Llevamos la capacidad de "ver" bajo el suelo a lugares donde antes era imposible arrastrar una antena, ideal para zonas de difícil acceso o hielo. Muy versátil para identificar objetos desconocidos bajo la superficie, arqueología, búsqueda de tuberías, cableado, estudios geológicos, etc.

ECOSONDA EN DRON: Reemplazamos el bote tripulado por un sistema UAS con ecosonda integrada, permitiendo realizar batimetrías en aguas tóxicas o de difícil acceso sin que ninguna persona toque el agua. Ideal para sectores donde un bote puede encallar con facilidad.

UN NUEVO ESTÁNDAR EN LA INDUSTRIA
La integración de los sistemas de SPH nos permite maximizar la potencia de estos sensores. El dron se encarga de la navegación precisa (siguiendo el terreno automáticamente para mantener la altura óptima usando un sensor activo que entrega el valor real de altura de vuelo), mientras que el sistema de integración asegura que los datos geofísicos se graben con una sincronización perfecta y georreferenciación inmediata.

El resultado es claro: Mayor seguridad para el equipo humano, datos más densos y confiables, y una eficiencia operativa que la geofísica tradicional simplemente no puede igualar.

 

MAGNETOMETRÍA AÉREA: EL FIN DE LOS INCHANCABLES Y LA PROSPECCIÓN EFICIENTE

Imagen 2.Plataforma Magnetómetro Sensys R1 montado en M350.

 

Donde más fuerte impacta esta tecnología es en la detección de elementos ferrosos, una solución que ataca dos frentes críticos:

1. El problema de los Inchancables (Seguridad y Costos):Cualquier operador de planta sabe que un inchancable(un diente de pala, una pieza de oruga o un perno gigante perdido en el acopio) es una bomba de tiempo.

  • El costo del error: Que uno de estos metales llegue al chancador no solo implica una reparación costosa del equipo; el verdadero dolor es el lucro cesante. Detener la línea de producción por horas (o días) para reparaciones de emergencia puede significar pérdidas millonarias que ninguna faena quiere asumir.
  • El riesgo humano: Tradicionalmente, evitar esto significaba enviar cuadrillas a caminar sobre acopios inestables o frentes de carguío activos, exponiéndolos a caídas, atropellos y fatiga, algo inviable hoy en día desde el punto de vista de la seguridad operacional.
  • La solución aérea: Al integrar magnetómetros de alta sensibilidad con el sistema de seguimiento de terreno (True Terrain Following) de SPH, detectamos estas amenazas volando a baja altura. Cubrimos hectáreas en minutos, entregando un mapa preciso de anomalías metálicas sin detener la operación y, lo más importante, sacando a las personas de la línea de fuego.


2. Prospección Minera a Gran Escala: Esta misma tecnología escala perfectamente. No solo buscamos basura metálica; elevando el vuelo, utilizamos estos sensores para la exploración geológica pura, detectando estructuras magnéticas profundas para encontrar nuevos yacimientos, con una logística infinitamente más ligera que la aeromagnetometría tripulada tradicional.

 

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA

Toda implementación tecnológica exitosa nace de una validación rigurosa, y para Geocom es muy importante validar los productos que ofrecemos. Por eso, antes de llevar nuestros equipos a la complejidad de una faena minera real, necesitábamos establecer una "línea base" de rendimiento. Para ello, diseñamos un campo de pruebas controlado en un predio despejado.

El experimento fue simple pero crítico: simulamos un escenario de contaminación metálica enterrando diversos objetos ferrosos (chatarra, piezas de maquinaria, varillas) a profundidades y orientaciones conocidas. Queríamos responder a dos preguntas fundamentales:

  1. ¿Es capaz el magnetómetro aerotransportado de distinguir estos objetos específicos del magnetismo natural del suelo?
  2. ¿Podemos definir la altura de vuelo óptima para maximizar la detección sin arriesgar el dron?

Imagen 3. Objetos enterrados en campo de pruebas

Imagen 4.Objetos enterrados.

 

CALIBRANDO LA "VISIÓN" MAGNÉTICA

Como verán en los siguientes registros, realizamos vuelos a distintas alturas sobre los objetivos enterrados. Esta etapa fue vital para ajustar la sensibilidad del sensor y los parámetros de navegación de la integración SPH.

Imagen 5.Planificación de vuelo en sector de pruebas.

Imagen 6.Mapa de anomalías magnéticas en sector de prueba.


El resultado de esta prueba fue el punto de inflexión que esperábamos: el sistema no solo detectó los metales, sino que las anomalías magnéticas generadas en el software coincidieron con otros objetos enterrados previamente en el sector, mostrándonos una imagen clara de que hay más de lo que creemos y podemos ver. Además de lo que conocíamos(enterramos), se detectaron más anomalías, correspondientes a objetos enterrados años atrás en el sector y que desconocíamos su existencia, corroborando aún más la efectividad de la solución.

 

CASO DE ESTUDIO: BÚSQUEDA DE INCHANCABLES

LA PRUEBA DE CAMPO
Recientemente, pusimos a prueba nuestra solución de magnetometría aérea en un entorno real de alta complejidad operativa. El objetivo era claro: validar si podíamos identificar y discriminar elementos ferrosos peligrosos enterrados, sin detener la operación y sin pisar el terreno.

Imagen 7.Vuelo en terreno.

Imagen 8. Vuelo en terreno.

¿Qué hicimos diferente? Utilizando la integración de SPH Engineering, montamos un magnetómetro Magdrone R1 de Sensys en nuestro dron.

  1. Vuelo a baja altura (True Terrain Following): Gracias al radar altímetro integrado, el dron voló a una altura constante y muy baja sobre el relieve irregular del acopio (1.7m – 2m). Esto es crítico: en magnetometría, la distancia es todo. Volar cercano al suelo de forma automática nos permitiría obtener los resultados más fluidos posibles.
  2. Mapeo de alta densidad:Las líneas de vuelo se planificaron a 1.5m de distancia entre una y otra, asegurando una resolución exquisita de los datos.

LOS RESULTADOS (LO QUE DICEN LOS DATOS)

El procesamiento se llevó a cabo de manera preliminar en terreno para mostrar resultados rápidos, para posteriormente en las oficinas ser más riguroso en el proceso. Luego de aplicar varios filtros a los datos y resaltar la anomalía magnética, acá algo de los resultados.

Imagen 9. Procesamiento de datos

Imagen 10.Muestra claramente los "puntos calientes" donde se escondían los inchancables.

Imagen 11.La amplitud de la señal nos ayudó a estimar la ubicación y evitar falsos positivos de mineralización natural del suelo.


Como pueden observar en las gráficas adjuntas, el sistema no solo detectó "ruido". Los datos procesados nos permitieron aislar anomalías dipolares claras (resaltada como una zona caliente en un mapa de calor) que corresponden a objetos ferrosos concentrados. Fueron 3 vuelos en el mismo sector que aseguraron la presencia de objetos inchancables en el sitio, donde también se incluyeron escenarios preparados como ubicar sobre la superficie un objeto para contrastar su huella magnética en superficie vs bajo la superficie.

Imagen 12.Prueba con elemento ubicado sobre la superficie vs elementos enterrados.

Imagen 13. Prueba con elemento ubicado sobre la superficie vs elementos enterrados.

 

Las diferencias son claras respecto a los objetos enterrados, pero lo más importante es que aún con la diferencia en el valor de la anomalía, son claramente discernibles los elementos bajo tierra.

Lo más impresionante no fue solo detectar los objetos, sino la limpieza de los datos. Al eliminar la irregularidad del paso humano y mantener el sensor estable en el aire, obtuvimos un set de datos listo para interpretación en tiempo récord, prácticamente en terreno para una revisión rápida.

 

CONCLUSIÓN

Esta experiencia, una de muchas ya realizadas, confirmó que la búsqueda de inchancables ya no requiere cuadrillas caminando sobre material inestable. Con la magnetometría aerotransportada, convertimos un problema de seguridad y mantenimiento en una tarea preventiva, rápida y, sobre todo, eficaz, que minimiza el impacto de estos objetos en la producción minera.

*Cabe destacar que, si bien el estándar en magnetometría incluye el uso de una estación base (magnetómetro estático)para realizar la corrección diurna y filtrar las variaciones naturales del campo magnético, en esta experiencia optamos por un despliegue rápido sin base.

Aún sin este paso de refinamiento, la magnitud de las anomalías generadas por los elementos ferrosos es tan alta en comparación con el ruido de fondo, que los objetivos fueron detectados con total claridad.



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